El presidente Alberto Fernández volvió a defender su decisión de suspender las clases en el Área Metropolitana de Buenos Aires, ante el conflicto que esto desató entre el gobierno nacional y el de la ciudad que administra Horacio Rodríguez Larreta. “Cuando tomé la decisión de que no sigamos con las clases presenciales, fue producto de haber visto que en los últimos 20 o 30 días habían crecido los contagios de menores de 19 años un 200%”, dijo.

“¿Me hago el distraído? ¿Miro las encuestas? Llamo a los que saben y los que saben me dicen que cuando ponemos en funcionamiento el sistema educativo la circulación crece un 30% y esa circulación lleva el virus encima y multiplica los contagios”, continuó el mandatario, argumentando su decisión en base a la recomendación de los especialistas.

El coronavirus "no se fue, vuelve y con más virulencia", insistió el Presidente en Rosario, al presidir una reunión del Gabinete Federal, en el que volvió a instar a la población a "cuidarse por mucho que nos pese".

En un extenso acto, donde estuvo acompañado por el gobernador santafecino Omar Perotti y de los ministros Eduardo “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero, entre otros, Fernández recodó las palabras del expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, quien dijo que “hay una Argentina que está enferma de odio y eso no ayuda en nada”.

“Dijo algo que me duele, pero es verdad. Hay una parte de la Argentina que está enferma de odio y el odio no ayuda a nada. El odio nos frena, el odio nos lleva a festejar la derrota del otro, no el triunfo de uno. Y eso no sirve para nada en este momento en el que estamos viviendo un tiempo en el que tenemos que golpear puertas para buscar vacunas”, manifestó el jefe de estado en Rosario, donde además anunció obras y medidas por $76.616 millones para la provincia de Santa Fe.